Pensar desde el Pensamiento Complejo

“El pensamiento complejo no busca unificar todo lo separado en un pensamiento de completud, sino lanzar un desafío en pos de la religación y de la complejidad. No se trata de enfocar la complejidad como puro rechazo de lo simplificante, de la lógica aristotélica o del principio de separación; por el contrario, el pensamiento complejo implica la integración en un principio relacional y rotativo continuo” (Morin).

¿Para qué necesitamos un nuevo razonamiento-modo de pensar y cómo puede constituirse el pensamiento complejo en instrumento conceptual, metodológica en la comprensión del saber hacer medicina y salud, y en particular, del proceso salud-enfermedad, y de los sistemas y modelos sociosanitarios, valorándose las distintas interpretaciones sobre los mismos y sus paradigmas de comprensión-explicativos ?

Por naturaleza de Ser, existe-se atribuye en el sujeto un “espacio intersubjetivo complejo-mente” donde la incertidumbre y la sensibilidad cognitiva interactúan, emerge en el sujeto el aprender pertinente. Estos procesos nos permiten que aprendamos, desaprendemos y reaprendemos en cualquier acción, contexto y/o situación.

La complejidad del saber: El desafío del Pensamiento Complejo

El saber está fluyendo por otras vías. Toma distancia del ideal del paradigma clásico o pensamiento simplificador, que sigue siendo la matriz del pensamiento que orienta gran parte de las elaboraciones científicas de la actualidad. No obstante, el pensamiento complejo construye el discurso científico de complejidades, religando, juntando, organizando, desde nuevas bases ideológicas inherentes al conocimiento que demanda el ser humano en su necesidad de conocer, saber lo que le es pertinente a su vida.

¿Qué es el Pensamiento Complejo?

Pretender dar una definición, clara, contundente a un concepto en sí mismo muy complejo, sería dar a entender que mi pensamiento se comprende a sí mismo, en el acto de pensar, sobre, lo que pienso que es el Pensamiento Complejo, y no tengo tan claro que pueda inferir un conocimiento claro al respeto de mi propio acto de pensar con el lenguaje reduccionista que tengo, por mucho que mi cognición, la episteme que manejo, sea de carácter complejo. Lo que haré será dar nociones de lo es “pensar” y de “complejidad”; y en la dinámica de relación de estos dos conceptos primarios, se avanzará de modo natural por cada persona para construir la integralidad de qué es “el pensamiento complejo”, para qué es y qué hace al pensamiento complejo una capacidad diferente de construir el conocimiento. La idea es acercarnos al pensar complejo, de una manera cotidiana y coloquial, de acuerdo al modo de vida que tenga cada persona.

Pensar desde el Pensamiento Complejo

Por naturaleza de Ser, auto-construimos el pensamiento complejo a partir de que inferimos relaciones ontológicas, emocionales, cognitivas y epistémicas con el medio, el contexto y los demás individuos. A partir de ahí, adquirimos una nueva manera de ver, percibir el mundo, la vida. Desde el pensamiento complejo emerge una nueva comprensión de nosotros mismos, alejada de nuestra idea de pensar la naturaleza desde la visión del mecanismo disyuntor, reductor y simplificador como explicación de mundo, realidad y de nuestras vidas.

Cambio de paradigma en la Filosofía y las Ciencias

El momento histórico, de desarrollo de nueva ideología, episteme y metodología, como de evolución en la construcción del conocimiento pertinente es el adecuado. Acontecemos en un mundo que obedece, cada vez menos, a un modo de conocimiento y de pensamiento lineal, prioritariamente cuantitativo, híper-especializado, fragmentado, rígido jerárquico, sólido y estático.


El pensamiento del nuevo paradigma en las Ciencias y en la Filosofía incluye por lo menos cambios en los criterios epistemológicos y metodológicos del pensamiento científico y de las teorías del conocimiento. Estos cambios nos permiten construir otra noción de nuestra propia naturaleza, y construir realidad, mundos y diseñar la matriz cognitiva del pensamiento complejo.

Cambio de la parte al todo

Según el antiguo paradigma, en cualquier sistema complejo podía entenderse la dinámica del conjunto a partir de las propiedades de las partes. En el nuevo paradigma se invierte la relación entre las partes y el conjunto. Las propiedades de estas solo pueden ser entendidas a partir de la dinámica del conjunto. En definitiva, no hay, en modo alguno, partes. Lo que llamamos parte es simplemente un modelo en una red inseparable de relaciones.

Cambio de la estructura al proceso

En el antiguo paradigma se creía que existían estructuras fundamentales, y que había unas fuerzas y unos mecanismos a través de los cuales interactuaban, suscitando así unos procesos. Se creía que en la naturaleza hay un orden universal, objetivo e inmutable y que la tarea del investigador era tan sólo la de descubrir las leyes universales que rigen objetivamente el universo. En el nuevo paradigma se considera a cada estructura como la manifestación de un proceso subyacente. Toda la red de relaciones es intrínsecamente dinámica.