Del modelo biomédico al modelo holomédico

En la actualidad el modelo que domina las ciencias de la salud y la medicina es por excelencia el “modelo biomédico”. Para una mayor comprensión del modelo holomédico, entrego algunas nociones básicas de lo que es el modelo vigente, así se puede ver la evolución de este hacia el nuevo modelo holomédico.

El modelo médico que conocemos comúnmente como biomédico, se basa en la integración de los hallazgos clínicos con los datos de laboratorio y los descubrimientos de la anatomía patológica. Con este modelo se creó una estructura para examinar, clasificar y tratar las enfermedades. Desde esta orientación, básicamente patologicista, es como se llegó a definir la salud como ausencia de enfermedad. Así el mundo social se divide entre personas sanas y personas enfermas, siendo enfermedad aquello que el médico pueda reconocer, demostrar y clasificar por procedimientos basados en características del modelo biomédico, que en las últimas décadas planteó la medicina basada en la evidencia.

Esta concepción patologicista lleva a definir el comportamiento institucional del sistema sanitario centrando su actividad de atención en “la enfermedad” a pesar de siempre referirse a la salud de las personas, a través del sistema de salud pública. El modelo biomédico, de este modo, se pone en el centro de la escena a través del encuentro entre el profesional médico y el paciente.

La Holomedicina en el contexto de Ciencia de la Diversidad Integrativa

Los modelos, desde una concepción clásica, pueden ser empíricos, basados en relaciones estadísticas y mecanicistas, basados en mecanismos. La finalidad que tiene un modelo es aportar a clarificar nuestras descripciones verbales de la naturaleza y de los mecanismos implicados.

La implementación de la Holomedicina en el contexto de Ciencia de la Diversidad Integrativa inherente a los conocimientos transdisciplinares en salud y medicina, pasa por definir la arquitectura del modelo, de la forma de operatividad de tales conocimientos. Por este motivo hemos de introducirnos en la base de qué son los modelos, y de cómo llegamos a la noción de holomédico.

Es natural preguntarse ¿qué son modelos? En una simple definición-descripción formal se puede decir que son conjuntos de instrumentos-herramientas científicas, las cuales permiten relacionar elementos de supuestos teóricos científicos basados en hipótesis. Teorías y modelos son binomios interconectados: un modelo es una invención, algo que inventamos para explicar, hacer compresivo una serie de recursos, información, datos que queremos conocer, interpretar y describir en función de necesidades planteadas en un cuestionamiento teórico-epistémico, científico y metodológico de lo general, y particular en la vida del ser humano.

Innovación teórica-ontológica, emocional, cognitiva, epistémica y metodológica.

En el nuevo escenario que se presenta de complejidades, se percibe una nueva relación epistémica de las ciencias de la salud y la medicina, lo que conlleva en términos de modelo una re-evolución del modelo médico, de la ideología científica del saber hacer –plateado desde un modelo holomédico.

Si consideramos el modelo biomédico como un salto de progreso de la medicina en relación a lo que ha significado el ejercicio de la misma, en particular respecto a la producción de fármacos y al tratamiento de los pacientes derivados del desarrollo biomédico en la biología molecular, bioquímica, genética y de las neurociencias, como también el desarrollo de la bioingeniería robótica de la medicina, la nanotecnología médica, imaginología y dispositivos médicos de las telecomunicaciones, no cabeduda alguna que la Biomedicina y la Biotecnología han significado un gran avance en resolver problemas de la vida del ser humano.

Estamos asistiendo a “cambios de paradigma” tanto en las ciencias de la vida, como en las ciencias sociales y del comportamiento humano, que impactan en lo particular de la praxis médica –la cual no está ajena a esta evolución de paradigma. Estos son cambios cualitativos del modo de relacionarse las ciencias con el conocimiento pertinente del sujeto-persona humana, el cual confronta las limitaciones de la Biomedicina y los efectos cuantitativos del progreso de innovación tecnológico y farmacéutico de la praxis clínica del modelo médico. De ahí, partimos a una innovación teórica-ontológica, emocional, cognitiva, epistémica y metodológica. El conocimiento se comienza a organizar desde otra visión conceptual, y a partir de esta nueva realidad la investigación deja de orientarse a la producción de biotecnología y farmacología exclusivamente; se crean nuevas estrategias de modelo médico para orientar el conocimiento y definir el desarrollo de políticas científicas, que garanticen ir más allá del reduccionismo del diagnóstico biológico, el cual adquiere otro diseño –del modelo holomédico. Se descarta a partir de este modelo la patología unicausal orgánica, ampliando la visión a lo emergente, a lo extraño y desconocido, permitiendo contemplar la incertidumbre en el campo de la salud y la medicina.