Relación sistémica

Bertalanffy definió un sistema como un "complejo" de componentes interactuantes, que constituyen una totalidad organizada que se caracteriza además de por la interacción, por la suma, la mecanización, la centralización, la competencia y la finalidad. Se deduce que todo sistema, por el hecho de serlo, es complejo.


Cuando abordamos la complejidad de un sistema biológico –situación orgánica de los sistemas humanos–, esta complejidad se pone en riesgo de simplificación ya que cuando es tratado como un fenómeno físico los sistemas biológicos se disminuyen. Esta reducción a lo físico se da, por ejemplo, en los intentos de unificar la ciencia a base de ver en todos los fenómenos acontecimientos físicos –leyes universales, leyes naturales. Ante esto planteo que es necesaria una concepción unitaria del mundo, basada en el isomorfismo de las leyes en diferentes campos.


La perspectiva de organización sistémica del ser humano-persona se ha de ver como dimensiones. Esto conduce a una concepción de campos de acción activa, dado que cada nivel de principios organizacionales (físico-biológico, de comportamiento y social) re-presenta sus construcciones y tal vez “leyes” propias, en cada dimensión, en todos los niveles encontramos organización compleja.

Sanología-salud / Patología-enfermedad

Se propone ver desde la complejidad de los sistemas organizados la relación sistémica de sanología-salud, patología-enfermedad, y en este sentido hay que comprender los sistemas en su explicación o teoría de nuevas hipótesis teóricas. Más allá del ámbito de lo que conocemos en salud y medicina, la concepción de basar su praxis en la complejidad tiene el interés epistemológico de mostrar que lo complejo está ya en lo más simples de nuestra vida cotidiana, ya que somos organismos vivos-complejos.

La complejidad no organizada es con la que ha venido haciendo la ciencia clásica salud y medicina, tratando en general los problemas con dos variables –estímulo y respuesta–, la causalidad lineal –de una causa y un efecto o de unas pocas variables cuando mucho. Así es como se vincula la salud y la enfermedad, de la misma manera que la ciencia física clásica daba, por ejemplo, soluciones perfectas buscando la exactitud –la verdad– para la atracción de dos cuerpos materiales, pero cuando intervenían tres cuerpos, sólo podía abordar por aproximación problemas de sus interacciones. Es decir, cuando los cuerpos se multiplican y emerge información de ellos, que es lo que ocurre en las ciencias biológicas y sociales, los problemas son multi-variables y surgen las dificultades.


Las Ciencias Médicas y de la salud han sido hasta ahora las encargadas de discernir sobre lo concerniente al proceso salud-enfermedad; desde esta visión se ha pretendido resolver los problemas de la vida de las personas –desarrollando grados de especialización y formalización que les permita abordar esos problemas, entre los cuales se caracteriza la propia forma en que se constituye la realidad de la que son parte. La fragmentación del conocimiento disciplinario y especializado se debe a la incapacidad de ver en los sistemas complejos organizados emergentes información, nuevas cualidades para ver el problema. Es así como se aleja al investigador biomédico de una percepción contextualizada, sistémica y compleja de su propia vida y del objeto de estudio.

Sanología - patología y la complejidad por el ruido

El enfoque del caos desde los atractores puede hacernos entender a un mayor nivel de profundidad el comportamiento humano individual y social, por ejemplo, los sistemas de creencias (Goertzel), las actitudes (Eiser) o los patrones de interacción familiar (Chamberlain).

La perspectiva sistémica está en la base de una concepción innovadora del saber hacer medicina; la complejidad se basa en el principio del orden a partir del ruido. Este entrelazamiento de bases no es otra cosa que los principios de la naturaleza que comienzan a verse con claridad. En la dinámica y relación del sistema físico-biológico y social emerge la cuestión del ruido. ¿Qué es el ruido? Es justamente un biofísico –Heinz von Foerster– quien define y enuncia este concepto y lo hace en los siguientes términos: hay sistemas auto-organizadores, capaces de adaptarse a situaciones inadecuadas gracias a que además de nutrirse de orden se nutren de ruido; complementando esta argumentación otro biofísico –Henri Atlan– señala que ruido es la información faltante o errónea de un sistema abierto, asunto que él refiere especialmente a los sistemas biológicos.


La complejidad multidimensional sistémica del ser humano en su totalidad es organizadora de ruidos, y el ruido lo desorganiza, paradoja que permite que el ruido rompa vínculos y abra nuevas relaciones que se integran en una nueva organización del sistema con una mayor diversidad y una menor redundancia, hacia una mayor complejidad. Aumentan los intercambios entre los diversos niveles; en estos procesos de la complejidad participan organización e información. En esta concepción se basa la interacción correlacional de los fenómenos de salud-lo sano y enfermedad-lo enfermo.